Falta el cumpleaños de Paco Peraleda, y había que celebrarlo. Tres o cuatro cabezas pensantes propusieron una fecha inmediata y sin posibilidad de modificaciones: 24 de junio. Que luego viene julio y, como todo el mundo sabe, en los meses de verano nadie está dispuesto para nada: ni médicos, ni maestros, ni funcionarios, ni nuillos.

Reunión urgente en Los Claveles para concretar fecha, menú y número de comensales. Como siempre cuatro aguerridos nuillos obviaron sus tareas cotidianas y se reunieron en dicho establecimiento para este fin. Arroz con vieiras y pulpo para todos con gazpacho de primero. Vale. Eso está hecho.

Solo falta que el homenajeado no se entere y consigamos que sea una sorpresa.

Resulta que el sujeto paciente ese día tiene un viaje a Plasencia. Ramos moviliza a los elementos implicados y prepara un plan de despiste pero con riesgos evidentes. Le propone comer en la Vera, pero previamente le pasa por los Claveles y así se encuentra con el pastel.

¡Ay amigos! El día del evento saltan las alarmas. El señor Peraleda regresa de su viaje antes de tiempo y, convencido de su viaje a la Vera, se traslada a su parcela para traer sus bañadores. Desde este momento esa prenda se convierte en  la protagonista del día.

La cuadrilla formada por Ramos, Pérez y Javi recibe a puerta gayola al homenajeado regresando con las prendas de baño. Tras una faena aseada conseguimos llevarle a tablas y convencerle que no tiene más remedio que celebrar su cumpleaños con sus amigos.

Tras una buena comida regresamos a casa, no sin antes pasar por la plaza de España y encontrarnos, como fin de fiesta, con una boda con muchos invitados pero en la que faltaba el novio. Tomás informa: “Fijaos bien en el novio, lleva zapatos blancos”.  El grupo comenta, observa y se divierte. Lo normal en los prolegómenos de una boda. Pero ni rastro del novio ni de sus zapatos blancos. Parece ser que el novio es chino y los zapatos son el resultado de un trabajo de Tomás.

Decidimos marcharnos a casa antes de que llegue un avispado guionista y convierta un buen día entre amigos en un argumento para una película surrealista. Y esto sin contar con el peo de aguilla, que también ha dado bastante juego.

¡Hasta la próxima, jóvenes!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s